¿No te para de gotear la canilla y el clic, clic, clic del agua ya te está volviendo loco? Si la cerrás y sigue perdiendo, hay muchas chances de que el problema esté en el cuerito. Y sí: es una de esas reparaciones que parecen complicadas hasta que ves qué pieza tenés que cambiar.
El cuerito de una canilla es una piecita chica de goma que va en la punta del vástago y funciona como sello cuando cerrás la canilla. Con el tiempo puede gastarse, resecarse o deformarse y dejar pasar agua.
La buena noticia es que, si el problema está ahí, podés cambiarlo sin desmontar toda la canilla y con unas pocas herramientas que probablemente ya tengas en casa.
💧 Antes de empezar
No intentes solucionar la pérdida apretando cada vez más fuerte la canilla. Si el cuerito está gastado, hacer más fuerza no lo va a arreglar y puede terminar dañando otras piezas.
Lo que necesitás
No hace falta armar un taller de plomería. Para este arreglo vas a necesitar:
- Una pinza o llave para canillas (o una llave inglesa chica).
- Un destornillador.
- Un cuerito nuevo del tamaño correspondiente.
- Un trapo, por si queda algo de agua en la cañería.
🛠️ Un consejo que te puede ahorrar un viaje
Cuando compres el cuerito, llevá el viejo como muestra. Hay distintos tamaños y formas, así que es mucho más fácil encontrar el correcto teniéndolo en la mano.
Paso a paso
Acá tenés todo el procedimiento de un vistazo. Después te explicamos cada paso para que sepas exactamente qué estás haciendo.
1. Cortá el agua
Primero, cerrá la llave de paso de esa canilla. Muchas veces está debajo, en la conexión. Si no tiene una llave individual, cerrá la llave de paso general de la casa.
Después abrí la canilla unos segundos para liberar el agua que quedó en la cañería.
2. Sacá la maneta
Ahora viene la parte de sacar el “cosito” que usás para abrir y cerrar la canilla. En muchas canillas antiguas hay un tornillito arriba o al costado de la maneta.
Si no lo ves a primera vista, puede estar escondido debajo de una tapita decorativa. Retirá el tornillo con el destornillador y sacá la maneta con cuidado.
3. Aflojá la tuerca del vástago
Una vez que sacaste la maneta, vas a encontrar una tuerca grande. Con la pinza o la llave inglesa chica, aflojala y desenroscá el vástago hasta poder retirarlo.
¿Qué es el vástago?
Es la pieza que conecta la maneta con el mecanismo que abre y cierra el paso del agua.
En la punta es donde vas a encontrar el cuerito.
Si querés reconocer cada pieza de tu canilla, próximamente podés consultar nuestra
guía sobre las partes de una canilla.
4. Ubicá el cuerito viejo
Sacaste el vástago. Ahora mirá la punta: ahí está el famoso cuerito. Suele estar sostenido por un tornillito pequeño.
Retirá el tornillo y sacá el cuerito viejo. Si estuvo mucho tiempo en uso, probablemente lo encuentres aplastado, reseco, resquebrajado o incluso bastante deformado.
5. Poné el cuerito nuevo
Colocá el cuerito nuevo exactamente en el mismo lugar donde estaba el anterior. Volvé a colocar el tornillito que lo sostiene y ajustalo sin hacer una fuerza exagerada.
6. Volvé a armar la canilla
Ahora toca hacer el camino inverso: colocá nuevamente el vástago, enroscá la tuerca y volvé a poner la maneta con su tornillo.
Revisá que todo haya quedado firme, pero evitá ajustar de más.
7. Abrí el agua de a poco y probá
Abrí la llave de paso lentamente. Después abrí y cerrá la canilla varias veces para comprobar que funciona correctamente.
Si la cerrás y ya no cae agua, listo: problema resuelto.
✅ ¿Dejó de gotear?
Entonces el cambio del cuerito era lo que necesitaba la canilla. Si todavía pierde agua, no sigas ajustándola con fuerza: puede haber otro problema.
El cosito de los tipos de cuerito
Acá aparece una de las dudas más comunes: no todos los cueritos son iguales. Pueden variar en diámetro y forma según el modelo de canilla.
Por eso, si no estás seguro de cuál comprar, llevá el cuerito viejo —o toda la pieza del vástago— a la ferretería. Así pueden darte uno que corresponda en lugar de comprar uno “parecido” y descubrir después que no sirve.
¿Cambiaste el cuerito y sigue perdiendo?
Si después de cambiarlo la canilla sigue goteando, no significa necesariamente que hayas hecho algo mal. Puede que el problema esté en otra pieza del mecanismo.
En ese caso, nuestra guía sobre por qué una canilla pierde agua te va a ayudar a identificar de dónde viene la pérdida y qué revisar antes de seguir desarmando.
Si el problema está relacionado con el vástago, también podés consultar la guía sobre el vástago de una canilla para entender qué función cumple y cuándo puede ser necesario cambiarlo.
Preguntas frecuentes sobre cambiar el cuerito de la canilla
¿Cuánto tiempo dura un cuerito nuevo?
Depende del uso y de la calidad del agua. Si hay mucho sarro, puede desgastarse más rápido. Con un uso normal, puede durar varios años.
¿Puedo usar el mismo cuerito en todas las canillas de la casa?
No necesariamente. Hay cueritos de distintos tamaños y formas, y pueden variar según el modelo de canilla. Si tenés dudas, llevá el viejo a la ferretería y usalo como muestra.
¿Qué pasa si cambio el cuerito y la canilla sigue goteando?
Entonces probablemente el problema esté en otra parte. Puede ser el asiento de la canilla, el vástago u otra pieza del mecanismo.
Y acá viene lo importante: no sigas apretando la canilla con más fuerza. Si después del cambio sigue perdiendo, conviene revisar el mecanismo completo o consultar a un plomero.
🔧 ¿La canilla sigue dando pelea?
No te quedes solo con este arreglo. En nuestro hub de plomería encontrás más guías para resolver problemas comunes de la casa.




